
Hoy 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, queremos hacer una pequeña reflexión en honor a todas las pacientes y allegadas de Oncoserv. La mujer engloba los mejores aspectos de lo que significa ser humano. Por su sensibilidad, su compasión y su inclinación hacia las artes, el género femenino es descrito como el “sexo débil”, un error inexcusable. Es como si el lenguaje fuese determinado sólo por académicos masculinos que olvidan cuán fuertes o importantes pueden ser.
Cada día la mujer demuestra su valor en todos los roles que desarrolla: madre, esposa, amiga, consejera, terapeuta, proveedora consoladora, heroína, fuente de amor. Mientras un hombre protesta por un hombro dislocado o el estrés de su empleo, la mujer lidia constantemente con partos, discriminaciones, estados emocionales y dolores indescriptibles sin la mínima queja. Está dotada para crear una vida nueva, desarrollarla dentro de sí, cargar su peso extra durante cuarenta semanas, sobrevivir el trauma de expulsarla y sobre todo dedicar su vida al bienestar de ese nuevo ser sin espera de remuneración. La mujer sólo parece frágil, pero en su esencia es infinita.
Esa es una de las razones por las cuales en Oncoserv, cada vez que una de nuestras pacientes termina su tratamiento oncológico, les obsequiamos una rosa preservada de las de Caperucita Rosa. A diferencia de las flores convencionales, las cuales se marchitan a los pocos días, estas rosas 100 porciento naturales pasan por un proceso que les permiten vivir hasta un año. Lo hacemos como un símbolo para nuestras mujeres, un recordatorio de que han superado una de las pruebas más grandes que tendrán y les queda mucha vida aún por experimentar.
Porque sabemos cuán especiales son por fuera y por dentro, Oncoserv las felicita a todas en éste día y en todos los que le siguen.
Si desean más información sobre los productos y servicios de Caperucita Rosa, visiten su web caperucitarosa.com.do.