Noticias y videos

Las señales celulares y de WiFi, ¿son fuentes de cáncer?

¿Aumenta nuestro riesgo de contraer cáncer con los electrodomésticos que nos rodean día a día? Desde la introducción del teléfono celular al público en general, han existido preocupaciones sobre la radiación que éstos y otros aparatos emiten y cómo ella afecta nuestro cuerpo. Una organización en particular, el Environmental Health Trust (Patronato de Salud Ambiental), existe para esparcir el mensaje de que las ondas en el espectro de radiofrecuencia (RF), las mismas utilizadas por todo tipo de conexión inalámbrica, son un alto factor de riesgo para desarrollar cáncer, en especial para los menores de edad.

¿Está nuestra señal de Internet WiFi enfermándonos? ¿Desarrollaremos cáncer cerebral por hablar en nuestros móviles? ¿Es hora de que dejemos atrás toda nuestra tecnología?

En resumen, aún no. Faye Flam, una contribuidora científica a la revista financiera Forbes, está en desacuerdo. En un artículo reciente—denominado Why Scientists Say Wi-Fi Signals Won’t Give Your Kids Cancer—Flam clasifica como inconclusos los hallazgos de estudios patrocinados por el Environmental Health Trust y grupos similares, ya que no existe un mecanismo científico convincente mediante el cual la radiación emitida por la tecnología inalámbrica pudiese convertir las células que componen los tejidos corporales.

La radiación RF generada por los celulares y los módems WiFi forma parte del espectro electromagnético, el cual incluye la luz visible, los rayos X, la radiación infrarroja y la ultravioleta (UV). Sólo los fotones de los los rayos X, los ultravioleta y los gamma contienen suficiente energía para hacer daño al ADN que compone nuestras células y provocar mutaciones que generen tumores, mientras que la radiofrecuencia se ubica en el otro extremo del espectro, donde las ondas no contienen tanta energía por fotón, explica Leonard Finegold, un profesor de física en la Universidad de Drexel quien asistió a Flam en su artículo. Por tanto, para que la radiación RF alterara las células de nuestro cuerpo tendrían que cambiar por completo las leyes fundamentales de la física como las entendemos, concluye Finegold.

Flam asegura que organizaciones gubernamentales como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) han supervisado cientos de estudios durante los pasados 15 años sobre el efecto biológico de la radiación RF sobre el cuerpo humano y ninguna ha encontrado un enlace concreto entre el uso de aparatos inalámbricos y el desarrollo de cáncer.

Claro está, todavía pudiésemos desarrollar cáncer por otros factores como la herencia y la exposición a sustancias nocivas, por lo que la detección temprana y prevención mediante los chequeos médicos anuales siempre serán importantes. De todos modos, no está mal que descansemos de nuestros dispositivos de vez en cuando por el bien de nuestros ojos y de nuestras relaciones sociales. Como recomendaba el viejo comercial sobre el uso del teléfono: “Lo demás, dilo de manera personal”.

Haz clic aquí para leer el artículo de Forbes (PDF en inglés; requiere Adobe Reader).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *